Los Incunables de La Isla: Amaral

A primeros de agosto pasado, me encargaron entrevistar a Amaral para On Madrid. El motivo de la charla era la participación del dúo zaragozano en el festival Ecopop, compartiendo cartel con un montón de grupos españoles de los que molan. Tuve suerte de dar con Juan Aguirre poco antes de que se marchara de vacaciones. Le pillé recién llegado del súper, antes de rellenar su nevera, pero se mostró tan amable como de costumbre. Hace unos pocos días, Amaral cerró la gira «Gato Negro. Dragón Rojo» en Madrid. Cinco noches consecutivas en el Circo Price, con todo el pescao vendido por anticipado. Además, a mediados de septiembre se puso en circulación «La barrera del sonido», el nuevo disco del grupo, grabado en directo en el Palacio de los Deportes de la capital. Como creo que puede ser de vuestro interés, os dejo aquí la transcripción íntegra de nuestra conversación. Que aproveche.

 

 

 

 


No sois demasiado habituales en los festivales. ¿Por qué sí estaréis en Ecopop?

 

 

Hemos participado en algunos. Esta gira está siendo la más larga que hemos hecho y la mayoría son conciertos nuestros. Hemos tocado este año en el ciclo del festival de la guitarra de Barcelona, con Placebo en un concierto organizado por MTV. Ecopop es más pequeño que los sitios a los que solemos ir, pero nos pareció guay porque veíamos que era un festival coherente, con un cartel interesante. Adaptamos nuestro montaje al festival. Casi todos los grupos que tocan allí nos gustan, a algunos les conocemos, como a Cooper, The Sunday Drivers o Lapido. Para nosotros es algo natural.

 

 

 

 

 

 

Con Lapido compartiréis escenario en la jornada de apertura. Me consta que su obra es importante para Amaral.

 

 

Desde luego. Ha sido y sigue siendo importante para nosotros. En su momento vimos a 091 en Zaragoza antes de formar nuestro grupo. Somos fans de José Ignacio y, cuando empezamos a publicar discos y demás, hemos podido conocerle, como a mucha otra gente. Es un artista a reivindicar, debería tener una mayor proyección, porque hablamos de canciones bestiales, de un gran compositor. No es la primera vez que coincidimos con él, ya hemos compartido escenario en Granada. Que alguien como él abriera un concierto nuestro nos provoca un pudor raro, porque le consideramos un gran maestro. Odio las palabras grandilocuentes, pero es que nos parece un gran compositor y también un gran guitarrista, con un sonido rockero y crudo muy guapo. Estamos encantados de volver a coincidir con él y seguro que no nos perdemos su concierto.

 

 

 

 

 

 

Hay que aprovechar cuando se va a un festival con este cartel, ¿no?

 

 

Lo bueno de los festivales es que tienes ocasión de ver a grupos, es divertido, haces tu concierto y luego puedes ver a grupos que te gustan. También nos gustaría quedarnos a ver a Cooper, pero al día siguiente tocamos en Zaragoza. Creo que es bonito que se cree esa sensación entre los grupos.

 

 

 

 

 

 

Dices que esta gira está yendo muy bien y que no os falta trabajo. No todos vuestros colegas pueden presumir de lo mismo y dicen que la crisis se ha trasladado también al sector.

 

 

No somos ajenos a la realidad. Pero más que en el mundo de la música, hemos notado la recesión en los amigos de mi barrio en Zaragoza, porque algunos se han quedado en el paro. Somos afortunados por tener un público fiel que viene a vernos en gran número. Cuando has salido de los garitos ya estás acostumbrado a vivir situaciones agobiantes en las que los conciertos se sacan adelante más por el corazón y por las ganas. Aunque es cierto que hacia 2003 vivimos una especie de explosión que contemplamos con cierto estupor. Contentos, pero también sorprendidos. Es un placer mantener una banda bestial en la que todos somos amigos, podemos viajar a gusto y tener un equipo de primera para que la gente nos escuche perfectamente. Esas son las cosas que te da el tener la fortuna de haber llegado a mucha gente: poder trabajar y ofrecer a la gente lo mejor. Aunque tampoco lo llamaría un trabajo. No quiere decir que no seamos cabezotas, ni profesionales, pero es algo más que trabajo, es un modo de vida.

 

 

 

 

 

 

Un modo de vida que implica trabajar mucho si se quiere descollar.

 

 

Sí, significa viajar, tener horarios que te absorben… pero eso ya lo hacíamos antes de dedicarnos a la música en serio, cuando teníamos otros trabajos y estábamos puteados para intentar compaginar con el grupo. Ahora es genial levantarse y pensar que te dedicas a la música al cien por cien.

 

 

 

 

 

 

Estás a punto de irte de vacaciones.

 

 

Sí, unos diez días o así. Nos gusta desconectar y para ello cogemos un coche, sin rumbo determinado aunque mirando hacia el norte, porque estamos acostumbrados al frío. Somos más del norte que de achicharrarnos de calor en una playa. Lo mejor de las vacaciones es no planearlas, irte un poco a la aventura a ver qué pasa. Eso lo hacemos bastante.

 

 

 

 

 

 

Hace unos meses contasteis en vuestra gira con otros grandes veteranos, como Lagartija Nick. ¿Qué destacarías de ellos?

 

 

Por no marear la perdiz, te diría que son uno de los mejores grupos de rock que puedas encontrar en este país. Por sonido, por intensidad, por textos, por emoción a la hora de cantar… estamos hablando de primera división. Son una pasada. Cualquier disco que pilles es acojonante. Últimamente escucho mucho «El Shock de Leia», que es muy intenso. Es una grandísima banda de rock; sin clichés, además.

 

 

 

 

 

 

Es un grupo único en el mundo, no sólo en España.

 

 

Pienso que también debía de ser más valorado. Se merecen mucho más.

 

 

 

 

 

 

Hace poco vi a Los Planetas en El Sol. Parece ser que les gustaría volver a tocar en salas más pequeñas. ¿Vosotros lo echáis de menos también?

 

 

Es que nunca hemos dejado de hacerlo. Siempre nos las hemos ingeniado para tocar en baretos, aunque fuera los dos solos. Si te soy sincero, no lo echo de menos porque no veo mucha diferencia. Hay una cosa sobre la que Eva y yo somos obsesivos, y es el sonido. Si tocas en el Palacio de Deportes con un buen sonido, me parece guay; si tocas en una sala pequeña con mal sonido, pues no me mola. Nos sentimos a gusto tocando sea donde sea.

 

 

 

 

 

 

Hace una semana estuve viendo a Nine Inch Nails en La Riviera, y aquello sonaba increíble. Eso marca las diferencias.

 

 

Es que cuando tocas en un sitio grande te lo tienes que currar. Tienes que llegar con un poco de tiempo para que el técnico vea el sitio, quizá pillar un equipo adecuado con días de antelación. Todos sabemos que La Riviera es un sitio jodido de sonorizar, pero si se trabaja se puede hacer que suene bien. De todas formas, tocar en un garito con acústica y voz es brutal, y no todo el mundo puede hacerlo sin perder la fuerza. A mí me gustan ambos formatos y los veo como caras de la misma moneda. Lo único que cambia es que en unos hay más gente que en otros.

 

 

 

 

 

 

Supongo que a vuestro técnico de directo lo tendréis en palmitas.

 

 

Lleva con nosotros mucho tiempo, creo que nos entiende y es muy importante para nosotros. Pero no sólo él; cuando hemos tocado con otros técnicos ha sido básica una buena comunicación, porque sonorizar una banda de rock también es una forma de arte. Se puede hacer de muchas formas distintas.

 

 

 

 

 

 

¿Qué estás escuchando en el autobús de gira?

 

 

A Bon Iver, también a Alondra Bentley, que me parece una de las mejores cantantes en este momento. A Eva también le gusta, piensa que tiene mucho talento. Otro grupo que me ha llegado mucho, en onda más eléctrica, es Drive-By Truckers.

 

 

 

 

 

 

Pues en septiembre sacan un recopilatorio de rarezas.

 

 

Ah, pues no sabía. Es lo bueno de hacer entrevistas, te sirve para enterarte de cosas. Cuando estamos de gira vivimos como en una burbuja. Eva me lo decía el otro día, que estar de gira es como vivir en un país itinerante. Así que aprovechamos las entrevistas con periodistas musicales para enterarnos de cosas. En las entrevistas solemos ser introvertidos, pero cuando das con alguien que le mola la música te llevas este tipo de cosas.

 

 

 

 

 

 

Este nuevo disco de Drive-By Truckers tiene una versión curiosa de «Like A Rolling Stone».

 

 

Pues lo pillaré, porque me había comprado tres de golpe, uno se lo regalé a Eva, y me gustaron mucho. Ahora también escuchamos bastante a Josh Rouse, Sufjan Stevens y a los clásicos, mucha música de los sesenta y demás. Si Eva estuviera aquí, te diría otras cosas, seguro.

 

 

 

 

 

 

¿Y en castellano no ha habido nada que os haya gustado?

 

 

Sí, el disco de La Bien Querida. También algunas canciones de Klaus & Kinski. Somos bastante abiertos y disfrutamos de cosas que escuchamos y ni nos quedamos con el nombre.

 

 

 

 

 

 

¿Sois muy voraces?

 

 

Tampoco eso. Pasamos mucho de la tele, de los programas masivos. Eso hace que tengas mucho tiempo y si le sumas las horas que pasas en gira, tienes muchas horas de música, porque la música siempre está puesta. No es voracidad, es que la música siempre está ahí.

 

 

 

 

 

 

Alguna vez te he visto haciendo footing por el centro de Madrid. ¿Eres aficionado?

 

Sí, salgo bastante. Pillo auriculares grandes para aislarme de los coches y que se escuchen bien los graves y corro mientras dura el disco. He corrido desde pequeño, siempre he hecho atletismo. Correr genera adicción por la secreción de endorfinas, hace que te sientas bien. Es flipante; mis amigos que no lo han probado piensan que es un sacrificio enorme, pero cuando te acostumbras, te lo pide el cuerpo.
=»content-type»>=»keywords»>

 

 

 

 

Texto: César Luquero

=»edit-time-data»>=»file-list»>=»originator»>=»generator»>=»progid»>=»content-type»>